| Calidad Físico-Química de los Recursos Hídricos Superficiales
En oportunidad de presentar el informe correspondiente a la Tarea III, se incluyeron los resultados de los análisis químicos, comparando los mismos con los límites de calidad para diferentes usos fijados en la ley 24585, de protección ambiental para la actividad minera. De acuerdo con tal comparación son aptas para todo uso, salvo para riego donde se exceden en los valores de Boro (Tarea III Recursos Hídricos: Tablas 2.7, 2.8, 2.9, 3.11, 3.12, 4.3, 4.4 y 5.10).
En la Figura Nº 3.2 se han representado los componentes iónicos mayores en un diagrama de Piper. Puede apreciarse en el mismo que para todos los sitios muestreados sobre el Río Colorado, las aguas son de carácter sulfatadas-cálcicas.
En la Figura Nº 3.3 se representan mediante un diagrama de Schoeler-Berkaloff los resultados del muestreo realizado y su comparación con valores medios históricos tomados en Puente Dique Punto Unido para la serie histórica 1969 -2000. Analizando los valores obtenidos en el muestreo, se verifica una similar tendencia de los valores medios, a excepción del Na+.
No obstante, las muestras obtenidas entre Puente Dique y Casa de Piedra (LP I-4, 5 y 6), evidencian una mayor concentración de sodio [Na+], sulfatos [SO4=] y[Ca++], respecto a las de aguas arriba y abajo del mencionado tramo (Peñas Blancas LP I -3) y (Ea. San Eduardo LP II-9 y Pichi Mahuida LP II-10) respectivamente.
La presencia de Sulfatos y Calcio, con valores superiores a la media, se los puede observar en el tiempo y en el espacio. En el segundo de los casos resaltan valores mayores entre el tramo del río que va desde Puente dique Punto Unido y el Embalse Casa de Piedra (LP I 5, LP I 4 y LP I 6).
Respecto al tiempo, se puede decir que, tomando como punto de extracción el Puente dique Punto Unido en la serie 1965-2001 se han encontrado valores que han llegado a superar los 1400 mg/l para los sulfatos y los 600 mg/l para el Calcio.
También es de destacar que estos valores máximos se los ha detectado sistemáticamente entre fines de febrero y mediados de abril.
A partir de estos conceptos se puede considerar que hay un aporte mineral en el área que, en determinadas épocas realiza un contribución de Sulfatos y Calcio al agua del Río Colorado.
Según Uliana y Camacho (1975), el tramo del río antes mencionado coincide con la unidad litoestratigráfica denominada Formación Vaca Mahuida (Eoceno Superior).
Esta formación ha sido encontrada en una franja de unos 20 Km. de ancho, extendida paralelamente a la margen Sur del Río Colorado, entre Aguará y Lomita del Colorado (aproximadamente 2000 Km²).
La composición litológica de la Formación (Fm) está caracterizada por una sucesión alternante de tipo litológicos entre los que se destacan arcillitas y limolítas, tufitas y areniscas tobáceas, calizas bioclásticas, safitas, samitas y evaporitas representada por una capa de yeso laminar de unas 3 metros de espesor.
Dada la similitud entre el área ocupada por la citada Fm, fundamentalmente por la capa de yeso laminar y los puntos de muestreo donde se encontraron valores altos de Sulfatos y Calcio, se presupone que el origen de éstos últimos se debería a la solubilización del yeso laminar de la Fm Vaca Mahuida.
Con respecto al Sodio, el posible origen puede deberse también a la Formación Vaca Mahuida y, al aporte del área bajo riego en Colonia 25 de Mayo, producto de una baja eficiencia del sistema de riego. No obstante, si bien existe un incremento notable en la mayoría de los iones al comparar el ingreso y los drenajes del área bajo riego (Tabla Nº 3.1), estos últimos no manifiestan un incremento en los períodos de riego, evidenciando un posible aporte de los estratos sedimentarios interceptados por los drenajes y el Río Colorado.
Es necesario resaltar que las diferencias obtenidas en el muestreo respecto a los valores medios, podrían deberse a que el muestreo fue puntual, sin repeticiones, y que a su vez no se contempló el régimen hidrológico de los ríos. En virtud de lo anterior es necesario plantear muestreos sistemáticos y continuos, a los fines de caracterizar adecuadamente la calidad química natural para establecer el nivel de base ambiental.
En cuanto a la determinación de parámetros o indicadores de contaminación, se analizó la medida de las sustancias orgánicas oxidables, mediante las determinaciones DQO. Se evidencia, tanto al ingreso como al egreso del Río Colorado en el Area I, un cierto grado de contaminación externa, estando igualmente los valores en el tramo medio por debajo del límite lo que asegura su potabilidad (Tabla Nº 3.2).
Por último, las determinaciones realizadas a los sedimentos de corriente en las áreas I y II se detallan en la tabla a continuación (Tabla Nº 3.3).
Se observa que de acuerdo a las determinaciones realizadas, en todas las muestras realizadas sólo el valor del cadmio excede los límites previstos específicamente para sedimentos de corriente (Canadian Sediment Quality For the Protection of Aquatic Life, CCME 1999).
Calidad Físico-Química de los Recursos Hídricos Subterráneos
Los resultados obtenidos en los análisis de los dos sitios muestreados corroboran la caracterización hidroquímica general del área. Para la planicie, las salinidades son extremadamente altas, por encima de los 5 gr/l e inclusive hasta en algunos casos llega a tener 35 gr/l.
A fin de tener una idea aproximada de la afectación al ambiente hidrológico por la actividad minera, se ha puesto énfasis, al seleccionar los sitios de muestreo en dos sectores mineros del área sobre los que se han desarrollado, hasta el momento, tareas de prospección en uno y el otro se encuentra abandonado hace tiempo.
La determinación del nivel de base de la calidad del agua subterránea se apoya en dos sitios de muestreo
Uno de ellos se ubica en la parte norte del área, en proximidades del puesto Cerro Bayo donde se extrajo la muestra. Para este sitio podemos suponer que se trata de un acuífero confinado con recarga lejos del lugar y se lo puede clasificar como clorurada/sulfatada-cálcica. No se ha podido ubicar aguas en el freático.
En el segundo de los sitios muestreados, su caracterización se abordó a través de un pozo cavado ubicado en el puesto El Jagüel, donde converge el flujo subterráneo de descarga de la zona perimetral del cateo de diatomitas.
Para este punto de muestreo merece resaltar el alto valor de nitrato (280 mg/l). Una explicación lógica puede ser que la construcción del pozo es abierto y cercano a los corrales del ganado, lo cual implicaría una contaminación puntual. Esta situación no se puede extrapolar hacia toda la zona. En este caso al agua se la puede clasificar como cloruradas- cálcica.
En ambos casos se trata de aguas que resultan no aptas para consumo humano e irrigación y que si bien se utilizan para consumo ganadero, presentan limitaciones por sus tenores de Boro, Cadmio, Plomo y Vanadio.
Usos Actuales de Ambos Recursos Hídricos y sus Requerimientos de Volúmenes y Calidades
En el Area I la utilización principal es a partir del Río Colorado, destacándose el uso para riego en Colonia 25 de Mayo y Catriel en Río Negro, y el uso para consumo humano de ambas localidades.
Así también, en Casa de Piedra, ubicada entre las áreas I y II, existe un uso no consuntivo como es la generación de energía hidroeléctrica
Con respecto al agua subterránea, su utilización es sólo ganadera.
Identificación de Posibles Conflictos Generados por la Actividad Minera
Manifestaciones de sulfatos y bentonitas
Según se define en el estudio de impacto ambiental realizado por el Lic. Ricardo Caba y, por análisis de las distintas variables y parámetros hidrogeológicos, la inexistencia en el sector del proyecto, de nivel freático y de acuíferos no profundos, como la no generación de sustancias, residuos ni efluentes de carácter químico, hacen que posibles alteraciones sean prácticamente descartadas.
El nivel de base local, la ribera del Río Colorado, se encuentra a unos 10 Km. al sudoeste de La Fragata y recibe los aportes del reducido sistema de avenamiento de aguas meteóricas superficiales y por consiguiente, los sedimentos que estos transportan en forma natural durante las escasas lluvias de la región. Estos sedimentos son los mismos que se ponen a disposición de la erosión hídrica en el área del yacimiento explotado y que bajarán por las pequeñas cárcavas durante las lluvias hasta el río mencionado, no produciendo ningún tipo de contaminación. Es importante resaltar en este punto, la trascendencia del orden y limpieza de los sectores destinados al mantenimiento de las maquinarias, por lo que el personal deberá ser advertido y entrenado en la conservación del lugar, disponiendo para ello, tambores abiertos de 200 litros con bolsas plásticas en su interior para depositar filtros usados, trapos con grasa, gas oil y aceites, estopas, etc..
De igual manera se dispondrá de tambores de 200 litros cerrados para acumular los aceites de recambio y transportarlos a estaciones de servicio de la ciudad de 25 de Mayo para su posterior reciclado. Puede considerarse que los efectos ambientales serían de baja magnitud y poca importancia.
Manifestaciones carbonáticas "Cerro Bayo"
El Cerro Bayo o la Calera Puelén se encuentra ubicado a escasos 6 Km. al norte de la ruta provincial N°20. Las características hídricas no escapan a las de toda la zona y, dadas las particularidades hidrogeológicas, no existen en el área acuíferos freáticos factibles de explotar. Las aguas son sumamente saladas y escasas, lo que provoca que los pocos pozos en explotación corresponden a un acuífero confinado a semiconfinado de características similares a los manantiales que afloran a lo largo de la meseta basáltica ubicada en el sector oeste de la provincia.
Por otra parte, la explotación se suspendió a fines de la década del 50 por recomendación de un informe técnico realizado por Cordini R.I (1963) en donde dice textualmente "... ninguna de las cuatro rocas citadas es apta para la fabricación de cemento Portland. Si se la emplea como fuente de cal viva se obtendrá un producto pobre, arenoso y que, en el mejor de los casos (seleccionando los bancos con cuidado), alcanzará tal vez a 60% de CaO …".
Dadas las características antes mencionadas es posible que las alteraciones ambientales en los recursos hídricos sean descartadas.
Manifestaciones diatomímicas
Las denuncias de cateo están ubicadas en las inmediaciones del pozo LP I-2. La existencia de recursos hídricos está condicionada al agua subterránea y el único pozo existente en toda el área circundante al cateo es el anteriormente mencionado. Esto demuestra que la calidad del agua no es apta para la mayoría de los usos. La recarga es casi nula y el flujo converge hacia el salitral adyacente.
Monitoreo de las Zonas Mineras
Al monitoreo para el Area I se lo puede dividir en dos partes, uno para el Río Colorado y otro para las potenciales actividades mineras Carbonáticas de Cerro Bayo y las manifestaciones diatomíticas.
Para el primero de los casos se puede seguir el criterio propuesto por CoIRCo (Comité Interprovincial del Río Colorado) que lleva adelante desde 1999, un Programa de Relevamiento y Monitoreo de Calidad de Aguas del Sistema Río Colorado-Embalse Casa de Piedra. A estos puntos habría que agregar para el Area II los mencionados como LP II-9 y LP II-10.
Para el segundo caso se propone instalar dos pozos monitores de detección de carácter ofensivo en torno a la supuesta contaminación, a fin de determinar la ocurrencia y el grado de contaminación tan pronto sea posible debajo de la fuente potencial, con la añadidura de por los menos un sitio de muestreo en la dirección opuesta.
El número de pozos por fuente de contaminación potencial, está en función de la dimensión de la fuente involucrada y de la heterogeneidad hidrogeológica; comúnmente se considera cuatro pozos como mínimo, en la bibliografía consultada (Foster, S y Gomez, D, 1989), no obstante para la primera etapa se proponen dos (uno para cada área).
Es importante destacar que, la precisión en la ubicación, los detalles constructivos (en caso de que no hubiera algún pozo cercano que sirva como monitor) como las características de los parámetros físico-químicos y biológicos a analizar, serán las que determine la ley.
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| Aguas Superficiales
El Río Colorado, principal recurso superficial del Area II, fue descripto en forma integrada en el Area I.
Con respecto al tramo final del Río Salado- Chadileuvú, a su ingreso en el Area II, presenta un caudal medio de 13.2 m³/s, para la serie 1980-2000, fluctuando entre 116.5 y 0 m³/s, para los valores máximos y mínimos diarios respectivamente. Dicha variación refleja las condiciones de ingreso del Río Salado-Chadileuvú al área de estudio. Además, es importante resaltar el carácter intermitente de los escurrimientos, mientras que el período sin escurrimiento alcanza del 60 al 70 %.
El Río Curacó se encuentra desconectado del sistema Salado-Chadileuvú por el tapón de cierre construido frente a la laguna La Amarga, con el fin que esta última actúe como nivel de base del sistema Salado-Chadileuvú, colectando los escurrimientos de manera tal, que no lleguen al Río Colorado afectando su calidad. Actualmente el Río Curacó funciona como receptor de las precipitaciones pluviales ocurridas en la cuenca, generándose pequeños escurrimientos o enlagunamientos esporádicos en su tramo final, los cuales presentan una notable variación de la calidad, en función de las condiciones antecedentes y de los volúmenes colectados.
La laguna Urrelauquen, en la actualidad se encuentra seca y prácticamente desconectada del sistema Salado-Chadileuvú como consecuencia de los escasos caudales circulantes. La laguna La Amarga, en cambio, actúa como colector final y actualmente (cota: 197 msnm) contiene un volumen de aproximadamente un tercio de su capacidad total.
La caracterización hidroquímica general de las aguas superficiales surge de la Figura Nº 3.4. donde puede verse que ambas muestras del Río Colorado (LPII-9 y LPII-10) resultan sulfatadas-cálcicas, la del Río Curacó (LPII-8) es clorurada-mixta y la de la laguna La Amarga (LPII-11) es clorurada-sódica.
En cuanto a su calidad, las aguas del Río Colorado resultan aptas para el consumo humano, mientras que para la bebida del ganado y la protección de la vida acuática, están excedidas en sus tenores de boro, la muestra LPII-9 lo está en cinc y LPII-10, en vanadio. El uso para riego se ve limitado también por los valores de boro y vanadio.
Las muestras LPII-8 y LPII-11 resultan inaptas para todos los usos considerados, dada su elevada salinidad junto con concentraciones elevadas de flúor, boro, cinc y vanadio, a lo que se suma la presencia de mercurio en la segunda de ellas.
En cuanto a la determinación de parámetros indicadores de contaminación, se analizó la medida de las sustancias orgánicas oxidables, mediante la determinación de la DQO. Se evidencia (Tabla Nº 3.4) que en todos los casos, los valores se sitúan por encima del límite de potabilidad, marcadamente en el caso del Río Curacó y de la laguna La Amarga.
Aguas Subterráneas
El agua subterránea se localiza a profundidades variables entre 2 y poco más de 20m. Dada la discontinuidad de la capa acuífera no puede hablarse de un flujo subterráneo en sentido estricto, si bien las menores cotas piezométricas se verifican en las depresiones ocupadas por lagunas o salitrales y a lo largo del cauce del Río Curacó, por lo que estos sectores actuarían localmente como áreas de descarga.
Si bien se carece de datos hidráulicos confiables, puede señalarse que aún cuando los caudales posibles de obtener son bajos, suele producirse el agotamiento temporal de los pozos. Esto se debe a la lenta reposición de los volúmenes extraídos y a que el almacenamiento de agua dentro de ellos se limita a una lámina que varía de decímetros hasta unos pocos metros.
Las obras de captación son generalmente pozos cavados equipados con molinos a viento como principal sistema de extracción y de acuerdo a lo verificado durante las tareas de campo con condiciones sanitarias deficientes generadas por la falta de protección. El recurso subterráneo se dedica predominantemente al suministro de agua para el ganado, especialmente caprino y en menor medida y cuando la calidad lo permite, para el uso doméstico.
En la caracterización hidroquímica del área se ha puesto énfasis en dos sectores con presencia de minerales metalíferos sobre los que se han desarrollado, hasta el momento, únicamente tareas de prospección.
Uno de ellos se ubica en la parte norte del área, en proximidades de la localidad de Puelches y al sureste de la misma, y se registran pedidos de permiso de cateo de cobre diseminado denominados Albricias, Albricias I, Minas Norte, Minas Sur, Raspando y La Primavera. Su caracterización se abordó a través de dos sitios de muestreo (LPII-3 y LPII-4). En ambos casos se trata de aguas cloruradas y/o sulfatadas cálcicas-magnésicas a mixtas (Figura Nº 3.5), que resultan no aptas para consumo humano e irrigación y que si bien se utilizan para consumo ganadero, presentan limitaciones dadas por sus tenores de flúor y cinc y en el caso de LPII-4 también por su salinidad y contenido de mercurio y vanadio.
El otro sector se localiza más al sur, en el tramo medio del Río Curacó, con un mayor desarrollo sobre su margen izquierda. Está requerido por los pedidos de cateo de cobre diseminado denominados Candelaria, Candelaria I, Pampa III bis, Pampa 7- 9- 10- 12- 13 y 14 y Cerro Blanco. La determinación del nivel de base de la calidad del agua subterránea se apoya en varios sitios de muestreo (LPII-1, LPII-5, LPII-6, LPII-12 y LPII-13).
En todos los casos son aguas cloruradas y/o sulfatadas mixtas a sódicas, aunque dos de ellas (LPII-6 y LPII-13) muestran un equilibrio en su contenido aniónico (Figura Nº 3.5). Sus características hidroquímicas las hacen no aptas para la bebida humana y el riego. Igual que en el sector anterior son usadas para la bebida del ganado aunque muestran restricciones por sus contenidos de flúor, cinc y vanadio y por sus sales totales, excepto en LPII-6.
Los dos sitios restantes se seleccionaron para caracterizar el sector de canteras de yeso y áridos cercano a Puelches (LPII-14) y la explotación que se desarrolla en la salina San Máximo (LPII-2). Ambas muestras presentan una configuración química muy similar, correspondiendo al tipo de aguas cloruradas y/o sulfatadas cálcicas (Figura Nº 3.5). Al igual que en los casos anteriores resultan no aptas para su ingesta por el hombre y para regadío, aunque a LPII-14 se le da este uso. Su empleo para el abastecimiento del ganado está limitado por sus valores de salinidad, flúor y vanadio.
Identificación de Posibles Conflictos Generados por la Actividad Minera
Comparando los dos sectores con mineralización de cobre diseminado, la vulnerabilidad del agua subterránea ante una potencial carga contaminante resulta mayor en el ubicado más al Norte, debido a la menor profundidad del nivel freático, que se ubica entre 3 y 11 metros mientras que en el otro caso se incrementa a un rango de entre 8 y 24 metros.
En el sector norte, como resultado de la interacción entre aguas subterráneas y superficiales debe tenerse en cuenta que una modificación cualitativa de las primeras tendría impacto sobre la laguna Urrelauquen y sobre la laguna La Amarga, a través de los volúmenes que ocasionalmente escurren desde la primera. El traslado de tal escenario a los ríos Curacó y Colorado estaría condicionado a una situación accidental vinculada con la rotura de obras de contención.
En el sector sur no se cuenta con los datos necesarios para cuantificar el aporte subterráneo a los escurrimientos temporarios del Río Curacó y en consecuencia no puede establecerse la alteración cualitativa que podrían provocar sobre este curso y eventualmente sobre el Río Colorado. No obstante, como se indicó más arriba, los escurrimientos esporádicos que tienen lugar en el curso inferior del Río Curacó estarían principalmente vinculados a las precipitaciones.
Debe considerarse que en ambas zonas sólo se desarrollan actualmente tareas de prospección que no tienen un impacto significativo sobre las aguas subterráneas. Si se alcanzaran etapas más avanzadas en el desarrollo minero, durante la exploración podrían presentarse ciertos efectos puntuales derivados de las perforaciones a realizar, en cambio una eventual puesta en explotación resultaría una etapa más sensible, especialmente a través de dos acciones:
- los acopios del material extraído favorecen la lixiviación de metales por aguas meteóricas con su probable incorporación a las aguas superficiales y subterráneas.
- La factible generación de volúmenes significativos de agua con cianuro y/o compuestos tóxicos en solución, en el caso que el procesamiento de la mineralización se lleve a cabo en el mismo sitio de extracción.
En relación a los restantes emprendimientos, tales como extracciones de sal, yeso y áridos, no requieren de una consideración especial por su escaso efecto sobre las aguas superficiales y subterráneas.
Monitoreo de las Zonas Mineras
En el sector mineralizado situado más al norte, el sitio LPII-4 reviste el mayor interés para un seguimiento temporal sistemático. Esto surge de considerar su proximidad al Río Curacó y que el análisis de los elementos de transición denota la presencia de cobalto, cobre, mercurio y vanadio.
En el sector que se desarrolla más al sur y si bien los distintos sitios de muestreo reflejan una configuración química similar en base a su ubicación con respecto a los lotes con pedido de cateo y al Río Curacó, los sitios LPII-6 y LPII-13 resultan de mayor representatividad como puntos de control.
Debe tenerse en cuenta que la discontinuidad hidráulica subterránea característica del área requiere de estudios hidrogeológicos detallados en cada sector con el fin de decidir una correcta ubicación de pozos de monitoreo.
Con respecto a los sitios de muestreo de aguas superficiales, se consideran de importancia como puntos de control a los ubicados sobre el Río Colorado, a la entrada y a la salida del área (LPII-9 y LPII-10) y al correspondiente a la laguna La Amarga (LPII-11).
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| Caracterización General de Aguas Superficiales
El Area III no cuenta con recursos hídricos superficiales de carácter permanente, salvo cauces que se activan esporádicamente a partir de precipitaciones torrenciales, o bien al drenar niveles freáticos elevados.
Por otra parte existen las lagunas con alto contenido salino, cuya existencia se debe a que son áreas de descarga, muchas de las cuales son o han sido aprovechadas como salinas. En la actualidad como respuesta a sucesivos años ricos en precipitaciones, se encuentran con máximos niveles de agua.
En el sector deprimido central, cabe mencionar las lagunas: La Colorada Grande, La Colorada Chica, La Blanca Grande, Callaqueo, el Bajo de las Cuatro Lagunas, el Salitral Negro o Salina del 3 y 4, y el Salitral Colorado en el borde sur del área de estudio.
En el sector WNW, las lagunas son de menor importancia en cuanto a volumen y su existencia está relacionada con la presencia del basamento a escasa profundidad.
En el sector NE del área, se destacan la laguna de Guatraché y la de La Tigra.
La información existente, consta de una serie de trabajos descriptivos con énfasis en el estudio de la costra salina y no tanto de calidad de la salmuera o del agua madre. Teniendo en cuenta que los mismos datan desde 1950 a 1976, época pobre en cuanto al monto de las precipitaciones, existiría una relación que indica que para dicho período las lagunas estaban secas y eran susceptibles de su aprovechamiento minero.
Caracterización General de Aguas Subterráneas
Para el análisis de la hidrología subterránea del Area III, se ha tenido en cuenta el esquema hidrogeológico de la provincia, en el cual se establecen "regiones" con características diferenciales (Malán, 1981; Deladino, 2000).
Dentro de este marco el área abarca en su totalidad la región denominada de las "depresiones y bajos sin salida", ubicada en el sector central, centro sur y suroriental de la misma, enmarcada por el oeste por el sector distal de la región de las "serranías pampeanas meridionales" y por el norte y noreste por la región de la "llanura central" o de "mesetas y valles" hasta el límite con la provincia de Buenos Aires.
La característica distintiva del sector occidental del área es la presencia de rocas del basamento geológico (ígneas y metamórficas) aflorantes o a escasa profundidad, recubiertas por sedimentos cenozoicos que rematan en una costra calcárea con delgado espesor de suelo, en general caracterizada por un relieve ondulado que acompaña la configuración del substrato rocoso. Esto limita la presencia y/o continuidad del acuífero libre alojado en el techo del basamento y, en gran medida, determina una gran variabilidad en su disponibilidad y calidad.
El sector norte se caracteriza por presentar el agua subterránea alojada en sedimentos loessoides de la "formación pampeana" s.l., con niveles bbp a más de 100 hacia el oeste (planicie sur del valle de Hucal), que disminuyen gradualmente en el este a menos de 10 m. La profundidad del basamento aumenta de oeste a este, conociéndose su existencia a, aproximadamente, los 265 m en el valle de Hucal próximo a la R N 35, al borde occidental de la cuenca de Macachín (Salso, 1966). La litología determina la existencia de acuíferos de muy baja transmisibilidad (acuitardos) con caudales característicos en general menores a 200 l/hm, aunque hacia el este la permeabilidad aumenta, superándose en casos los 1000 l/hm, lo que permite la obtención de caudales mayores a los 20 m3/h.
El ambiente de la llanura se ve interrumpida en el extremo NE, por la presencia del valle que incluye el complejo de lagunas La Tigra-Guatraché, reapareciendo al sur de esta depresión hasta el límite con la provincia de Buenos Aires, aunque con pendiente regional proveniente del este. Este sector se ubica netamente en el ambiente estructural de la cuenca de Macachín, donde además de la presencia del acuífero en la formación Pampeana s.l., se señalan formaciones acuíferas portadoras de aguas de mediana a muy alta salinidad de edad oligo - miocena y hasta del Cretácico superior, que son inaprovechables para usos corrientes, presentando algunas, elevada mineralización.
En la región de las depresiones y bajos sin salida, las perforaciones más profundas (en el sector de la laguna Colorada Grande), indican la existencia de formaciones que alcanzan al Mioceno inferior. Por lo tanto la columna hidroestratigráfica comprende formaciones sobrepuestas de edad decreciente hasta el Holoceno (médanos), con características hidráulicas e hidroquímicas propias, lo que da lugar a niveles acuíferos con caudales variables, semisurgentes o surgentes y calidades con limitaciones para el uso humano, mejorando algo en aquellas alojadas o condicionadas por los depósitos arenosos, especialmente los más extensos, como por ejemplo el ubicado en la margen norte de las lagunas Colorada Grande y Chica. El carácter de surgente mencionado se da en las inmediaciones de los sectores más deprimidos (salinas) y a partir de cotas determinadas, pudiendo constituir interesantes recursos para el uso ganadero.
La presencia de angostas mesetas de rumbo E - O, o cordones medanosos de cierta significación topográfica, determinan la existencia de distintos cuerpos de agua salinizados, entre los que se destacan: la laguna Colorada Grande y su continuidad hacia el E, la salina Colorada Chica, laguna La Blanca Grande, Salitral Negro, Salina El Chancho, entre los principales.
Observando el mapa piezométrico del acuífero libre se advierte el carácter efluente de estas depresiones, a través de una red de flujo radial convergente y endorreico hacia los cuerpos de agua citados, cuya divisoria aguas arriba se puede apreciar con carácter radial divergente tanto en el sector norte (área de Perú) como el ENE (área de Gral. San Martín) aunque en este caso, una de las vertientes es hacia la depresión de Guatraché.
Dentro de este esquema de flujo, se debe destacar el extremo SE del área, donde en la laguna de Callaqueo los niveles pioezométricos alcanzan - 50 m con respecto al nivel del mar. Por otra parte, los sectores de mesetas interdepresiones, manifiestan un neto carácter de sectores de recarga y con niveles piezométricos a más de 60 msnm con lo que se tienen pendientes hidráulicas acompañando el relieve.
La cartografía hidroquímica elaborada corresponde al mapa de salinidad del acuífero libre (Cf. Tarea III, Anexo cartográfico), donde se puede observar la correspondencia entre la geomorfología, la red de flujo subterráneo y las variables condiciones en cuanto al contenido salino, que va desde menos de 1 g/l en las cabeceras de la red de flujo, hasta más de 10 g/l en las cercanías de las principales salinas.
Las características señaladas explican claramente la existencia y el funcionamiento de los depósitos salinos objeto de la evaluación en este estudio, es decir, áreas de descarga tanto de los esporádicos escurrimientos superficiales, como de los niveles acuíferos libres e incluso, confinados o semiconfinados subyacentes, dado las condiciones de presión hidrostática comprobadas y que actuarían cómo elemento de aporte hacia el fondo de las cubetas que constituyen las salinas.
Aguas Superficiales
Los recursos hídricos superficiales del Area III corresponden exclusivamente a cuerpos de agua alojados en depresiones sin salida, con variable grado de permanencia en función de los aportes pluviométricos y subterráneos principalmente, ya que no existen cursos superficiales permanentes salvo cauces que se activan esporádicamente a partir de precipitaciones torrenciales o bien por el drenaje de niveles freáticos elevados.
El carácter endorreico de las depresiones, al que se suma el flujo radial convergente hacia sus sectores más bajos (proceso desarrollado durante un prolongado tiempo geológico) sumado a la evolución tectónica y estratigráfica de los sectores más deprimidos del área, han dado lugar a una intensa mineralización de las aguas de estas lagunas, que se constituyen en salmueras con distinto grado de concentración y composición química, las cuales pueden precipitar en sus fondos en función de las condiciones termo-hidroquímicas que regulan su solubilidad, dando lugar a salinas, salitrales o lagunas saladas según el cuerpo que se considere.
El sector norte del Area III, es decir la llanura recortada por valles, presenta la extensa planicie disectada por una larga y estrecha depresión que se inicia, en su extremo occidental, con el valle de Hucal, y se continúa hacia el este asociando una serie de bajos, salitrales, lagunas temporarias y/o permanentes de variable configuración, extensión y profundidad relativa de sus fondos con respecto a la llanura (en el órden de los 60m) entre las que se destacan e identifican la laguna La Tigra, el Salitral San Pedro, la Laguna Guatraché y otras menores, cabe señalar que en períodos de menor pluviometría se secan totalmente.
La Laguna de Guatraché se destaca por su extensión y su aprovechamiento económico, ya que sus aguas son utilizadas en balneoterapia y sus salmueras dan lugar a la explotación de sulfato de sodio. No se disponen datos históricos sobre la evolución limnimétrica ni de su salinidad (salvo algún análisis puntual), aunque se estima debe estar afectada según el régimen de precipitaciones y por lo tanto con importante variabilidad. A la fecha de este estudio no se encontraría a su máximo nivel de inundación.
Esta laguna resulta la de mayor significación por ser el único cuerpo de agua explotado desde el punto de vista minero.
El sector del Area III ubicado al sur del anterior, correspondiente a la subregión de los "bajos sin salida", se destaca por la existencia de cuerpos de agua con distinta extensión, configuración, entorno geológico, geomorfológico, orientación, cota, profundidad y perdurabilidad de sus espejos hídricos, calidad y composición del agua y grado de aprovechamiento.
Las particularidades de los distintos cuerpos de agua guardan estrecha relación con la evolución tectónica y estratigráfica (Casadío et. al., Informe Tarea Geología) y la acción de la geodinámica externa de la región según las condiciones climáticas a través del tiempo geológico. El evidente grado de escalonamiento hacia el este del sustrato que constituye el "basamento" de la secuencia sedimentaria post-cretácica, representa un factor fundamental en lo que hace a las características del relieve, tanto en el diseño físico de los cuerpos de agua como en lo relativo a su posición con respecto al nivel del mar, al que habría que sumarle el modelado eólico intenso que con sus acciones de deflación y acumulación contribuyó al diseño de la actual disposición de los cuerpos de agua.
Entre los principales pueden citarse la Laguna Colorada Grande (con cota de 10 m.s.n.m. apr.), Laguna Blanca Grande, al sur (cota 12 m.b.n.m. apr.), Laguna Callaqueo, al sureste de la anterior (cota 42 m.b.n.m. apr.), Bajo de las Cuatro Lagunas, al oeste, Salina El Chancho, Salitral Negro y Salitral del 6 y 10, hacia el borde sur y suroeste del sector.
Por su extensión se destacan las lagunas Colorada Grande y Blanca Grande; por su interés minero han sido consideradas en este estudio la primera de ellas y la de Callaqueo, ambas con explotación de cloruro de sodio.
No se dispone de datos limnimétricos ni de la evolución de sus profundidades, superficies cubiertas por el agua y variabilidad en la concentración de salmueras. Sobre este último aspecto se conocen datos aislados y puntuales señalados por Cordini (1950) y Bernasconi y Cangioli (1976). No obstante estas carencias, se conocen ocasionales situaciones extremas, es decir de fuerte desecación, lo que favorece el proceso de precipitación del cloruro de sodio, y alto grado de inundación, lo que prácticamente impide su explotación. A la fecha de este estudio los espejos de agua se hallan extendidos, aunque la presencia de sectores de playa indican la posibilidad de una mayor inundación.
Las parvas de sal acumuladas en las márgenes corresponderían a cosechas de años anteriores o de períodos (veranos) donde la cristalización ha sido importante como para su aprovechamiento y que tiene lugar desde hace muchas décadas.
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