PROVINCIA DE LA PAMPA - AMBIENTE BIOLOGICO

VEGETACION Y FLORA

De una manera general y a nivel regional, la similitud hallada entre las comunidades que fueron evaluados y cartografiadas hace un cuarto de siglo con las evaluaciones realizadas recientemente, indicarían que no se habrían producido cambios importantes en la fisonomía, la estructura, la composición florística y las relaciones numéricas dentro y entre comunidades.

Estos sistemas áridos y semiáridos, si bien son estables, son altamente sensibles a todo proceso que provoque la alteración y/o destrucción de la comunidad vegetal. Toda acción provocada por factores exógenos que afecte la comunidad vegetal, afecta específicamente la estabilidad del sistema, dado que no sólo se alteran las condiciones edáficas (temperatura del suelo, humedad, ciclo de nutrientes, etc.) sino también el flujo de energía y la productividad. Como consecuencia también se vería afectado el hábitat de la fauna asociada (alimento, protección, etc.) y podrían magnificarse otros procesos como por ejemplo los erosivos.

En todo sistema xérico cuya vegetación ha sufrido una destrucción total o parcial, su recuperación es lenta y dificultosa ya que la aparición de las especies es muy dependiente tanto de la existencia, tamaño y calidad del banco de semillas como de la probabilidad que existan sitios seguros (safe site). Todo esto incrementa la sensibilidad de la comunidad a la acción de los factores exógenos, como bien pueden ser las actividades mineras.

Con respecto a la flora, los endemismos aparecen como las entidades más vulnerables a toda acción exógena y como tal se reconoce a la minería. El carácter de endémico se valoró de acuerdo a Zuloaga et al., 1999, donde se registran como tales los taxones de distribución exclusiva para Argentina. Sin embargo, es importante destacar la presencia de taxones endémicos de carácter regional y aún otros cuya distribución está restringida a sitios con condiciones edáficas y topográficas particulares. En idéntico sentido, si consideramos en forma integrada las áreas bajo estudio, el porcentaje de taxones nativos endémicos ampliamente distribuídos en Argentina alcanza un 16,27% y como ejemplos podemos citar al "matorro" o "palo azul" Cyclolepis genistoides, Ephedra ochreata, o especies halófilas como Allenrolfea patagonica y Atriplex lampa, entre otras. Los taxones endémicos que se distribuyen en la región en su sentido más amplio, representan un 29,05% tales como Senecio subulatus, Baccharis melanopotamica, Hypochoeris pampasica, Senecio leucostachys y Gochnatia glutinosa, Sphaeralcea mendocina y Lecanophora heterophylla, el "cuerno del diablo" Ibicella parodii, el "yaoyín espinudo" Lycium tenuispinossum var. tenuispinossum y Echinopsis leucantha, entre varios más.

Considerando la región en forma más restringida, el porcentaje de taxones endémicos alcanza un 36,93%, con taxones como Grindelia chiloensis, Grindelia tehuelches, Fabiana peckii, Acantholippia seriphioides, Aonikena patagonica, Glandularia parodii, Junellia connatibracteata, Junellia ligustrina y otros. Dentro de esta categoría de taxones, cabe mencionar algunos como Nierembergia linariaefolia var. pampeana y Senecio melanopotamicus cuya presencia en La Pampa representa el centro de su distribución. En otros casos, como en los taxones Micropsis australis, Aristida trachyantha, Flourensia hirtissima, Pyrrhocactus strausianus, Frankenia fischerii, Adiantum thalictroides f. bottinii, Hickenia scalae, Frankenia patagonica, Frankenia fischerii y Schinus praecox, su presencia en las áreas de estudio de la provincia de La Pampa constituye alguno de sus límites de distribución.

El porcentaje de taxones nativos endémicos es relativamente homogéneo para tres de las áreas (Areas I, II y IV) fluctuando alrededor de un 30%, mientras que el Area III, presenta un mayor porcentaje de taxones adventicios que las restantes, por lo cual, si consideramos globalmente las áreas relevadas, el porcentaje de taxones nativos endémicos es de un 22,05%.

FAUNA

Al contrario de lo establecido para la vegetación y flora, en cuanto a su similitud actual y desde un cuarto de siglo, no puede decirse lo mismo para la fauna ya que no ha existido un tratamiento equiparable en este grupo.

De todas maneras la fauna de los ecosistemas áridos y semiárdidos del centro de Argentina, entre los que incluyen La Pampa ha sufrido un empobrecimiento que en algunos casos comenzó con la conquista europea del área; así animales como la mulita (Dasypus hybridus) el quirquincho bola (Tolypeutes matacus) son considerados como de decreciente distribución y han desaparecido en tiempos recientes de muchos lugares. Además se puede ejemplificar la gran importancia de estas regiones áridas y semiáridas en que son las únicas en el mundo en que habitan especies tan particulares como el pichi ciego (Chlamyphorus truncatus), la rata vizcacha colorada (Tympanoctomys barrerae) y los recientemente descubiertos, y relacionados con la última, Pipanacoctomys aureus (rata vizcacha dorada) y Salinoctomys loschalchalerosorum (rata chalchalera).

En cuanto a la fauna, también los endemismos aparecen como las entidades más vulnerables a toda acción exógena. El carácter de endémico se puede asignar de acuerdo a si su distribución es exclusiva para Argentina. Sin embargo, es importante destacar la presencia de taxones endémicos de carácter regional y aún otros cuya distribución está restringida a sitios con condiciones edáficas y topográficas particulares (sammófilos, halófilos y orófilos). En el mismo sentido, si consideramos en forma integrada las áreas bajo estudio, el número de taxones nativos endémicos ampliamente distribuídos en Argentina es importante con respecto al de las especies de la fauna exótica, como por ejemplo, la laucha sedosa (Eligmodontia typus), el pericote de vientre blanco (Graomys griseoflavus)y y el ratón pajizo (Akodon molinae), entre varios más.

Considerando la región en forma más restringida, el porcentaje de taxones endémicos se eleva, con taxones como el tuco tuco Ctenomys azarae, la comadrejita enana Thylamys pusillus y otros. Dentro de esta categoría de taxones, cabe destacar que Ctenomys azarae cuya presencia en La Pampa representa el centro de su distribución y es considerada amenazada. En otros casos, como en los taxones Oligoryzomys flavescens y Akodon azarae, su presencia en las áreas de estudio de la provincia de La Pampa constituye alguno de sus límites de distribución.

El relevamiento faunístico en las áreas mineras en general no mostró grandes diferencias en la composición específica; aunque se observó la menor riqueza de especies de mamíferos en el area I. En las áreas II y IV (Puelches y Limay Mahuida) los mamíferos evidenciados son parte de la fauna típica de las formaciones xerófilas arbóreas y arbustivas del centro-oeste de Argentina (Graomys griseoflavus, Eligmodontia typus, Thylamys pusillus). En el área III aparecen especies como Akodon azarae y Oligoryzomys flavescens, roedores mayormente vinculados a ambientes más mésicos.

CARACTERISTICAS MAS RELEVANTES DE LA VEGETACION DE LAS AREAS MINERAS EN ESTUDIO

Area Minera I

En la totalidad de trabajos realizados sobre la vegetación que cubre el Area Minera I se menciona a los arbustales de Larrea cuneifolia y L. divaricata como las fisonomías mas frecuentes. Estas dos especies del género Larrea son dominantes o codominantes en las distintas situaciones que pueden observarse en el área. Estas comunidades son las más frecuentes y por lo tanto las que cubren la casi totalidad de la superficie del área de estudio. Juntamente con los arbustales se indican otras formaciones, de tipo halófito como arbustales, matorrales y pastizales, las que se han desarrollado en áreas de la llanura aluvial y alrededor de los salitrales donde hay diferentes niveles de sales y humedad.

En estas comunidades de Larrea se han señalado diferencias, es decir variantes de la formación, las que se han identificado en función de las especies acompañantes, tanto en los estratos arbustivos como en el graminoso - herbáceo. Por otra parte, las comunidades halófitas se caracterizan por la dominancia de sólo una especie, ya sea un arbusto, una gramínea o un graminoide.

En la actualidad y de acuerdo con los relevamientos realizados en el Area Minera I se detectaron comunidades similares a las citadas anteriormente para la región, es decir arbustales del género Larrea y también las formaciones halófitas.

En la comunidad de Larrea cuneifolia donde esta especie sigue siendo la dominante, las variantes que fueron identificadas en función de las especies acompañantes fueron los arbustales de Larrea cuneifolia con Suaeda divaricata; con Atriplex lampa y por último con Stipa tenuis.

Por otra parte, en la comunidad de Larrea divaricata se identificaron las variantes donde acompañan Boungainvillea spinosa y Atriplex lampa y Prosopis flexuosa var depressa y Atriplex lampa.

En la comunidad donde codominan Larrea cuneifolia y Larrea divaricata las variantes que se hallaron fueron: una con Acantholippia seriphioides y Atriplex lampa como especies acompañantes y, la otra, con Stipa tenuis, la que se presenta como especie dominante en el estrato graminoso.

Area Minera II

Las información que con respecto a las comunidades vegetales se detalló para el Area Minera I es semejante a lo que se puede encontrar en el Area Minera II como así la respuesta de esta comunidad a los disturbios.

En el verano del 2001 se produjeron intensos incendios que abarcaron algunas comunidades del Area Minera II. Las formaciones vegetales afectadas fueron los arbustales de Larrea divaricata y L. cuneifolia donde la estructura vertical fue destruida, no hallándose diferencias sustanciales en la composición florística cuando se compararon estos datos con los tomados en comunidades semejantes en áreas aledañas que no fueron quemadas. El estado de recuperación que se observó en el estrato graminoso - herbáceo fue muy diferente dado que para una misma especie arbustiva dominante, éste estrato es variable en su composición, encontrándose especies anuales o perennes. En formaciones donde en el estrato graminoso - herbáceo domina Schismus barbatus, especie anual, se hallaron áreas con signos de muy baja recuperación y con alta proporción de suelo con indicios de erosión eólica. El período de recuperación de estas áreas dependerá del estado inicial de la comunidad, de las variables climáticas y del manejo posterior.

Area Minera III

Las comunidades vegetales que han sido citadas para Area Minera III, de acuerdo a los estudios regionales preexistentes fueron: pastizales bajos y sammófilos, bosque, bosque - arbustal, arbustales mixtos y formaciones halófilas. La fisonomía más representativa es el arbustal mixto de Condalia microphylla, Larrea divaricata y Chuquiraga erinacea. Esta comunidad crece en el área de pendientes que es el paisaje predominante y se caracteriza por la heterogeneidad del sustrato. Las comunidades de bosque y bosque - arbustal del género Prosopis se ubican en la baja pendiente y en los bajos sin llegar a cubrir grandes extensiones. El pastizal bajo con herbáceas y arbustos es la comunidad que se desarrolla en el área de las mesetas siendo las especies herbáceas codominantes Medicago minima y Erodium cicutarium.

En ésta área los pastizales sammófilos crecen en los sectores de médano que rodean a los salitrales, las especies dominantes son gramíneas de porte intermedio como Elyonurus muticus en un caso y Sporobolus rigens en otro.

A partir de los relevamientos realizados recientemente en el Area Minera III se determinaron comunidades similares a las mencionadas precedentemente. En todos los casos, las especies dominantes o codominantes que caracterizan actualmente estas comunidades, son las mismas que fueron citadas en el estudio de vegetación hace un cuarto de siglo. Estos resultados sugieren que no se ha producido un reemplazo del dominante ecológico que caracteriza a cada una de estas comunidades.

En esta área minera se registraron comunidades de arbustales mixtos, bosque - arbustales y pastizales con arbustos, que han sido afectadas por los incendios de los meses de verano. Siendo las especies arbóreas de género Prosopis las mas afectadas, no solo como consecuencia del fuego, sino también, por la recurrencia del evento.

En esta área se ha detectado la presencia de Erioneuron pilosum, que si bien se trata de una especie distribuida ampliamente en las regiones fitogeográficas del Monte y del Espinal, la variedad parodianum, constituye un taxón endémico de la provincia de La Pampa. Desde el punto de vista de la conservación de la biodiversidad genética se considera necesario tomar recaudos en la realización de todo tipo de actividad humana que pueda poner en riesgo su existencia.

Es destacable también la presencia en el área de Prosopis alpataco var. lamaro, árbol freatófilo de distribución restringida a la provincia de Mendoza y al extremo sudoccidental de La Pampa.

Area Minera IV

Para el Area Minera IV han sido citadas comunidades arbustivas, halófilas y no halófilas. Estas últimas crecen en el área de cordones y planos arenosos, como los arbustales mixtos de los géneros Atriplex, Prosopis, Chuquiraga y Larrea. La relación más frecuente entre las especies de estos géneros es la codominancia. Los arbustales halófilos se desarrollan en todas aquellas áreas con diferentes grados de salinidad.

La totalidad de esta área ha sufrido las consecuencias de los grandes e intensos incendios ocurridos durante los meses de verano del corriente año, de manera que en la mayoría de las comunidades existentes se observaron profundos cambios estructurales. A pesar de ello, no se observaron grandes diferencias a nivel de riqueza florística, ya que la mayoría de las especies, y entre ellas las especies arbustivas que posiblemente eran dominantes y/o codominantes están presentes en el área, aunque sus rebrotes no superan los 25 cm.

En los primeras etapas sucesionales de estas comunidades arbustivas el proceso de recuperación de las mismas se halla sujeto a un constante peligro de erosión eólica debido a la baja cobertura de vegetación y a las características del sustrato (alto contenido de arena, sin estructura y con bajo porcentaje de materia orgánica). En estas etapas serales incrementa notablemente la sensibilidad de la comunidad en general a las variables ambientales, las que a su vez se pueden ver magnificadas por la acción antrópica (pastoreo en cualquiera de sus variantes destructivas, remoción del suelo, etc.).



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